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Lincoln A. Wildman

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Lincoln A. Wildman

Mensaje por Lincoln A. Wildman el Lun Mayo 02, 2011 7:15 pm


Lincoln Adrien Wildman Rilke
'Vuelve a preguntármelo. Vuelve a preguntarme por qué lucho contigo y no por ti'

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Datos Personales


Fecha de Nacimiento/Edad: 22 de febrero, 1990 - 22 años

Nacionalidad: Luxemburgués, de padres canadienses.

Sexualidad: Heterosexual

Apodos: Ninguno que él sepa. Algunos le llaman por el apellido.

Ocupación: Universitario




Datos Característicos

Apariencia:
Kevin Flamme:
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Psicología:
-¿Por qué tanto misterio, Wildman? ¿No eres un tipo cualquiera? ¿Como el resto?
-¿Misterio? ¿A qué te refieres?
Ella suspiró, exasperada.
-Te prefiero callado.
-Y yo a ti en serio.

¿Sabes qué es tener esa sensación de buscar una respuesta desesperadamente a una pregunta? ¿Ese hormigueo y leve nerviosismo que te provoca al estar muy cerca de resolver algo que has esperado mucho tiempo? Con Lincoln, cada segundo y cada instante, es así. Calma y adrenalina a la vez. Luz y oscuridad a la vez. Es tantas cosas en una que la ecuación más complicada se queda corta a su lado. A simple vista lo calificarías como a un tipo demasiado tranquilo, callado y pasivo. Carece de expresión en su tono de voz. Pero sonríe como nunca por los ojos. Esa diversión que nadie es capaz de entender. La gente piensa que en su vida ha roto un plato, que no ha dejado a una chica desnuda en una cama sin avisarle se que se va o que nunca ha sacado una nota inferior al nueve. Son cosas inciertas y él, justamente él, no es tan buena persona como le pintan.

Oh, sí. Te contaré algo para que te hagas una idea de cómo es. Más o menos. ¿Te acuerdas de ese chico con el que siempre soñaste? ¿El príncipe azul de los cuentos que finalmente dejaste de creer en ellos? Lincoln es ese chico que, al parecer, hoy en día escasean. Exactamente, hará que sonrías para él, que oportunamente siempre le veas en alguna parte o simplemente, que te sientas atraída por sabe quién es. ¿Quieres saber quién es? Yo te lo diré. Como se ha mencionado antes, no es tan buena persona como aparenta. Es una contradicción en toda regla, una paradoja completa. Es la más infecciosa indiferencia. Es la cerilla que prende la mecha y luego cae, dispuesta a observar la cruel belleza del caos que ha provocado. ¿No te lo crees? Lincoln es una mala elección, una oscuridad brillante y tentadora. Astuto y de humor cambiante, comprensivo y mansamente vago. Creerás que es un gran amigo, una persona en la que puedas apoyar tu cabeza en su hombro o un tío legal que diría que tus enemigos son los míos.
Un consejo: no te fíes de él.

Tengo una pregunta. Si el cielo se cayera sobre ti, ¿qué harías? ¿Levantarías las manos, intentando sujetarlo, o te agacharías para retrasar el impacto? Los que se pregunten qué haría él, que no se lo pregunten más: él te habría tirado toda la maldita bóveda celeste encima. Él miraría. Quién dijo que el chico bueno era bueno después de todo. Dios bendiga al que escogió tales palabras. No tiene tacto, al menos , no con gente que no le cae bien. Les escupe todo lo malo en sus caras y luego, da media vuelta y se va. ¿Cruel? Sí, un poco. Todo se lo toma como una broma, una broma que sólo le parece gracioso a él. Esa es su verdadera naturaleza. Tal vez sea un indulgente, pero puede ser todo lo que más odias si se lo propone; puede conseguir que no le quieras volver a ver en cuestión de segundos.
Al fin y al cabo, los príncipes azules no existen en la vida real.

"-Se acabó.
-¿Qué?
-Lo has oído perfectamente.
-Bromeas.
-Nunca bromearía sobre algo así, y lo sabes, Lincoln.
-Explícate.
-No creo que deba hacerlo."

¿Qué pasó? La chica cambió de idea y también se la cambió a él sobre el amor. Porque el amor no existe y Lincoln cruza los dedos para no volver a enamorarse jamás, porque entonces estará equivocado y el siguiente paso será reconocer que es humano. Que tiene corazón. Pero las cosas suelen romperse, es algo inevitable.
Ahora la gente te dirá que es hielo. Que desprende frío, pero que se disfraza con un falso cariño que de mientras, funciona. Nunca conocerás a una persona tan dañina ni a una persona tan dañada como él. La mayoría de la gente se queda con el mal sabor de boca, tragándosela una y otra vez, porque están demasiado acostumbrados a la vida y a sus malas jugadas. No es el tipo de chicos que vaya pululando por ahí derritiendo corazones y repartiendo amor. Se encierra en sí mismo para que nadie sepa de él, ni de sus debilidades, ni de lo bueno que queda en su ser. Cualquier cosa para no volver a sufrir. Es increíble cómo un simple hecho puede cambiarte para siempre. Y no le preguntes por qué está luchando con los demás y no con ellos. Empezará a mentirte, a ocultarse, a sonreírte innecesariamente. Todo él es pura estrategia. Cae o piérdete, el resultado es el mismo.

Gustos:
El billar para practicar y el béisbol para ver. Dejó de jugar a dicho deporte hace mucho tiempo.
Dormir. Si no duerme las horas suficientes, te ladra durante todo el santo día hasta que vuelva a dormir.
Los días despejados por la noche y las mañanas nubladas.
¿Te esperabas que Lincoln tocaba el piano o cosas así? Prefiere la batería, sin duda.

Disgustos:
Las chicas fáciles. Asco le dan.
No sabe y odia cocinar. Por el hecho de que no sabe, lo odia. Ni un huevo frito, porque no sabe romperlos.
La violencia, no soluciona nada... Habló.
Si alguien mete la pata, tiene que ser ÉL quien lo solucione antes de que la situación empeore. Lo quiere tener todo a su control y claro, odia perderlo.
Las tormentas sin rayos no son tormentas decentes para él.

Otros:
Sabe hacer malabares.
Habla fluidamente sarcasmo, luxemburgués, alemán, francés e inglés.

Datos Históricos

Familiares importantes:
Rainer Wildman {padre}: "-¿Qué tal, campeón? Mira lo que tengo para ti."- el hombre sacó del bolsillo dos entradas para un partido de béisbol. Las agitó en el aire con la mano y sonrió. "-¿Quién tiene al mejor padre del mundo?" Él. Él tenía al mejor padre del mundo, claro que sí. Los demás niños siempre envidiaban a Lincoln por tener a un padre más alto, más joven, más comprensivo y más atento. Sobretodo, por lo último. Y él lo admiraba. Sobre todas las cosas. Lo siguió haciendo hasta el día de su muerte.
Emmakate Rilke {madre}: "-Cariño, ¿has desayunado ya? Te he preparado esas magdalenas que tanto te gustan...- la joven buscó a su hijo por el salón, y vio unos pies bajo las cortinas. Las corrió y fingió la sorpresa. - ¡Estabas aquí!" Lincoln tuvo a la pareja perfecta de padres, al menos, durante su infancia. Emmakate era joven, como su marido, y preciosa. "¡Como la princesa Diana!", gritaban halagando las señoras. Era tan delicada y cuidada que no estaba acostumbrada a las cosas malas. Y lo único malo que le ocurrió en toda su vida, la destruyó.

Historia personal:
Todo empezó en Canadá, con la guapa hija de los Rilke y el apuesto hijo de los Wildman. Ella tan perfecta y tan caritativa; deseada y querida. Él en cambio, vivía en la miseria. No tenía madre y su padre gastaba todo el dinero en alcohol. ¿Cómo terminaron juntos? Cosas del amor, supongo. Pero nunca puedes contar esto a tu hijo, no esta versión. Tienes que decirle que chocasteis, a ella se le cayó el libro y que él lo recogió. Que coincidisteis más de una vez y os conocisteis, os enamorasteis y entonces, decidisteis mudaros a Luxemburgo, a una ciudad bonita y tranquila. Todas esas chorradas, hay que hacerlas tragar a tu hijo, porque si no, será infeliz. Ese fue el caso de Lincoln y la historia de cómo su familia terminó por derruirse bajo las cenizas de un reino lejano y poco real.

Nació en Luxemburgo capital, en un hospital como toda la gente normal. Emmakate contaba con unos veintidós años y Rainer, veintitrés. En esa época, como ahora, eran jóvenes para ser padres.
Felicidad. Se podría decir que, durante su infancia, fue la época más feliz de su vida. Primera y última vez hasta ahora. Lo tenía todo. Todo. Primero, porque en Luxemburgo la gente gozaba de dinero. Segundo, sus padres eran ambos buena gente. Jugaba en el equipo de béisbol de su escuela, que dejó poco después de empezar secundaria y tras la muerte de su padre.

"-Seguro que tú también eras un demonio de pequeño. El rey del recreo. Un verdadero tirano. - ella le miró y esperó a que contestara. No la estaba escuchando. - O quizá eras exactamente como ahora, el chico silencioso.
-Me metía en algunas peleas. - dijo él repentinamente. De esa forma casual y desinteresada.
-¿En serio? Te imaginaba escribiendo obras de teatro y poesías cutres. - sonrió, burlona. - ¿Y qué? ¿Pegabas fuerte?
Lincoln se encogió de hombros.
-Nunca me he pegado a mí mismo, así que no lo sé."

Adolescencia. Condenadamente maldita o apasionadamente hechizada. Para Lincoln, estaba maldita. No solía tener muchos amigos, por un hecho que nadie entendía sobre él y que, si no perdían a un padre, nunca lo entenderían. Estuvo enfadado con el mundo durante años. Años que, en vez de gastarlos con amigos y fiestas, las malgastó intentando ganar dinero, cuidar a una madre alcohólica y cuidarse a sí mismo cocinando comida medio cruda y sobras de pizza del día anterior. Porque, mientras los demás disfrutaban de comida caliente y camas con sábanas blancas, él pasó de príncipe a mendigo. Sí, suele ser injusta la vida. Toda esa mezcla causó que Wildman tuviera un don para causar peleas. Una vez estuvo al límite de la expulsión. Con suerte, terminó el instituto vivo y entero y trató de conseguir una beca para la universidad.
Fracasó.

La única formo que encontró de ganar suficiente dinero para pagar una carrera en la universidad, fue vendiendo cosas. Objetos valiosos, reliquias... Pero nunca se le ocurrió vender la casa, porque allí, sólo allí, le quedaba el recuerdo de su padre. Así pues, sólo consiguió un tercio de lo que valía la universidad.

Una reina desterrada de un reino desaparecido. Un príncipe sin hogar y ningún puesto que heredar. Así estaba Lincoln, sumido en la miseria. Luxemburgo ya no tenía nada para él y él tampoco tenía nada que ofrecer al país. No conocía a ningún familiar en Canadá. Más bien, ellos no le conocían a él.
Pasó un año hasta que encontró otra oportunidad de conseguir una beca e ir al extranjero. Dicen que la tercera va la vencida. Lincoln la consiguió a la segunda. Lo abandonó todo, para empezar una vida nueva. En realidad, no era muy nueva. Era la de siempre, sólo que en un ambiente más caluroso y cerca de la costa.

"-¿Quién es él? - señaló la chica.
-¿Lincoln? Es nuevo. Vive solo y no deja a nadie ir a su casa. Es algo misterioso, ¿sabes? Tal vez sea vampiro, como en Crónicas Vampíricas.
-Anda, no digas chorradas. Me parece mono.
-A mí me da un poco de pena. Ni que su familia estuviera toda muerta.
-Y tú que sabes...
-Te dije que lo del vampiro era convincente."

Lincoln daba impresión las primeras veces, depende de quiénes lo miraban o se interesaran por él. Algunas chicas cuchicheaban sobre él. Algunos compañeros pasaban olímpicamente de él. Nunca le importó mucho ser alguien o no. Raramente acude a fiestas y se le ve la cara entre amigos. Si no está estudiando, está en algún lugar que nadie conoce. Evita esas sustancias, porque no quiere terminar como su madre. Já. ¿Un trauma? Puede. Tal vez. Ya le cuesta mantenerse como para que le sobre el dinero por las orejas para comprar drogas o porquerías. Estudia derecho. Lo intenta.


Última edición por Lincoln A. Wildman el Miér Mayo 04, 2011 3:32 pm, editado 3 veces
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Re: Lincoln A. Wildman

Mensaje por Michael O. Wendorff el Mar Mayo 03, 2011 11:49 pm

Lincoln, esperamos puedas completar tu ficha en las próximas 48 hrs. antes de que tus registros queden inválidos. Si no tienes tiempo, avísanos cuando se cumpla el plazo citado, no antes.
¡Bienvenido, y finalmente esperamos ver tu personaje pronto entre nosotros!

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Re: Lincoln A. Wildman

Mensaje por Lincoln A. Wildman el Miér Mayo 04, 2011 3:36 pm

Terminada.
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Re: Lincoln A. Wildman

Mensaje por Catherine A. Stevens el Miér Mayo 04, 2011 3:41 pm

Ficha aceptada, sin problema.

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Re: Lincoln A. Wildman

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